martes, 19 de abril de 2011

ironía y optimismo

"Y si contra lo que creía el optimismo de ayer la historia no tiene un desenlace preestablecido, pero, contra lo que imagina el pesimismo de hoy, no oculta bajo cambiantes apariencias una horrenda realidad siempre igual a sí misma, y ofrece en cambio un camino siempre abierto y nunca seguro en su rumbo, la tenacidad con que esas exigencias se rehúsan a morir basta para revalidarlas, aún en medio de la ruina de tanto de lo construido bajo su acicate."

La cita de Halperín (1987), no rima únicamente con la anterior de L. Febvre. Me recuerda también, quizás porque el párrafo inspira este conjunto anárquico de lecturas, la justificación de Barthes a su Fragmentos de un discurso amoroso: "Cuando un discurso es de tal modo arrastrado por su propia fuerza en la deriva de lo inactual, deportado fuera de toda gregariedad no le queda más que ser el lugar, por exiguo que sea de una afirmación. Esa afirmación es, en suma, el tema del libro que comienza".

jueves, 14 de abril de 2011

no retornable

Idea para el título de una novela: El retorno del reprimido.

optimismo

"En estos años en que las angustias nos oprimen no quiero repetir con el Michelet del Peuple: 'Jóvenes y viejos estamos fatigados'. ¿Los jóvenes, fatigados? No lo deseo. Por encima de tantas tragedias y transformaciones, en el horizonte lucen amplias claridades. En la sangre y en el dolor se engendra una humanidad nueva. Y por tanto, como siempre, una historia, una ciencia histórica a la medida de tiempos imprevisibles va a nacer. Yo deseo que mi esfuerzo haya sabido adivinar y abrazar sus directrices por adelantado. Y que mis arroyos puedan aumentar su torrente."

Lucien Febvre, en Le Souget, Navidad de 1952.

sábado, 9 de abril de 2011

"De la joven historia del celuloide (no es más vieja que mi abuela por parte materna) me gusta especialmente la edad temprana: primitive diversity. Apuesta a la autonomía de los elementos cinematográficos. Es anárquica, cinema impur. Dedico mis historias a ese querido híbrido compuesto de azar, seriedad (véase el cuidado del operador Sigrist), genio, incompetencia y fortuna. Eso que a posteriori llamamos cine."

El párrafo es el cierre de la nota preliminar al comienzo de 120 historias del cine, de Alexander Kluge. El libro es extraordinario en muchos sentidos, y la edición de Caja Negra le hace justicia. Sólo un detalle me llamó la atención: la conmovedora dedicatoria de Kluge (precedida en realidad por otra, más solemne, a sus hijos) no es la única. La editora y el traductor también han dispuesto de un pequeño espacio al comienzo para desplegar sus propias declaraciones de amistad. Y si bien en ellas no hay nada extraño ni desmedido, esa presencia me pareció invasiva y hasta impúdica. Sabemos, quizás gracias a la revista Sur, que los traductores cumplen un rol importante. Pero los apreciamos más cuando saben sacar la foto sin salir en ella.
En cualquier caso, se me ocurre un proyecto menor de recolección: una historia de amor en los libros a través de sus dedicatorias.