martes, 19 de abril de 2011

ironía y optimismo

"Y si contra lo que creía el optimismo de ayer la historia no tiene un desenlace preestablecido, pero, contra lo que imagina el pesimismo de hoy, no oculta bajo cambiantes apariencias una horrenda realidad siempre igual a sí misma, y ofrece en cambio un camino siempre abierto y nunca seguro en su rumbo, la tenacidad con que esas exigencias se rehúsan a morir basta para revalidarlas, aún en medio de la ruina de tanto de lo construido bajo su acicate."

La cita de Halperín (1987), no rima únicamente con la anterior de L. Febvre. Me recuerda también, quizás porque el párrafo inspira este conjunto anárquico de lecturas, la justificación de Barthes a su Fragmentos de un discurso amoroso: "Cuando un discurso es de tal modo arrastrado por su propia fuerza en la deriva de lo inactual, deportado fuera de toda gregariedad no le queda más que ser el lugar, por exiguo que sea de una afirmación. Esa afirmación es, en suma, el tema del libro que comienza".

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